Cuando hablemos sobre la amistad no olvidemos mencionar detalles intrínsecos, como aquellos que vivimos aquel día.
Realmente con palabras no podría expresar la sensación de verte partir, sin embargo, como la brisa que pega en mi rostro, supe que un día te irías y aun así, sin conocerte a fondo, sabía que tan solo era un pasage y que de tantas vidas, nos volvíamos a encontrar.
Que sublime y que hermoso es a lo lejos verte caminar, despedirte, puesto que es la misma esencia que nos conecta, que nos soba y acaricia el alma.
No dejes que te arrope la tristeza, tal vez, ese segundo fue necesario para nuestro aprendizaje, se que por más veneraciones que hagan a tu nombre no comprenderán la verdadera persona que fuiste.
Y si al anochecer un destello me hace recordarte, cantaré a las estrellas y dedicaré a tu nombre un verso que lleva consigo las vivencias de los dos.