sábado, 20 de agosto de 2016

El amor es engendrar en la belleza.

Reunidos varios filósofos en un banquete, discutiendo sobre Eros (mejor conocido como Cupido) y en el contexto como el amor, es la oportunidad de Sócrates para que de su discurso acerca del amor. Luego de haber prestado atención a todos los discursos anteriores, comienza el suyo con varias interrogantes, interrogantes del estilo de método silogístico. En alguna de ellas cuestionaba -de forma análoga- sobre lo absurdo de obtener riqueza si se es rico, bondad si se es totalmente bueno o belleza si ya se es hermoso.
De ese modo, Sócrates, apoyándose en los conocimientos de Diotima, asevera que el amor no es ni "bueno" ni "feo" sino un intermedio, así como la comparación que se hacía entre dioses y hombres, quienes no pertenecían a ninguno de esos grupos, sino que se encontraban en el intermedio, eran catalogados como demonios.  

Es así, pues, que Diotima nutre el conocimiento de Sócrates explicándole que el amor se consolida de belleza, pero no solo de belleza física, advierte Diotima, puesto que ésta poco a poco se marchita como una flor, envejecemos; se debe complementar con la belleza del espíritu, con la belleza del alma. De esa manera se conglomerará el verdadero significado del amor, cuyo propósito es permanecer eterno tras el pasar del tiempo. De ahí el título. El amor es engendrar en la belleza, puesto que se busca procrear en virtud de los dos requisitos intrínsecos, como si de una fórmula química se tratara, y así, tras esa premisa, quedará imborrable tan hermoso sentimiento que nace tras conocer a la persona indicada o tal vez lo sentido por un hijo, un buen amigo y hasta por una preciada obra de arte.

Al momento, cumplidos dos mil cuatrocientos años aproximadamente de ese concepto de amor, no me ha quedado claro ningún otro y pese a su longevidad, hoy lo mantengo más firme que nunca.
Quizás en la actualidad se ha perdido un tanto la importancia de tan grato sentimiento, a tal punto de confundirlo con la compañía de cualquier persona. Creemos haberlo experimentado en relaciones interpersonales, pero la realidad es que se torna más de idealización al otro ser que de otra cosa.
Sin embargo, no puedo negar la agradable sensación que es sentirse "enamorado" aun cuando ahora cuestione si efectivamente ha sido amor. 

Considero que es una mezcla de admiración con entrega, nada de apego, nada de dependencia. Un incremento de pasión y visualización que va más allá de este plano terrenal pero que no signifique un otorgamiento de características que no se tienen, ya se menciono el vicio de la idealización y eso conlleva únicamente al desamor, además, no se le ve a la persona amada en una posición más alta, ni más baja, sino a la par, aun cuando ésta pudiera estar rodeada de reflectores y de estándares de belleza deseados por la gran mayoría de la sociedad.

Para concluir quisiera aconsejarte diciéndote que te han mentido todas aquellas personas que han dicho amarte, y al momento, no están hoy a tu lado. Tal sentimiento no es cobarde, no tiene miedo, es tan valiente que el amante es capaz de morir en un acto de amor por el amado, y sí, no es poca cosa.
No toleres que te digan que el amor se terminó, recuerda que el amor nunca se acaba, y si se acaba... ya tú mismo has respondido lo que sigue.



No hay comentarios:

Publicar un comentario